La falta de sueño durante la infancia temprana puede estar relacionado con un aumento de obesidad en la sociedad

La acumulación de datos epidemiológicos implica que la pérdida de sueño es un factor de riesgo para la obesidad en niños y adultos en todo el mundo. Además, la falta de sueño altera las hormonas reguladoras del apetito y aumenta la ingesta calórica. Dada la continua disminución de la duración del sueño en los países industrializados, reflejado por el fuerte aumento de la obesidad en estas mismas poblaciones, entender la asociación entre la pérdida de sueño y el aumento de peso se ha convertido en una preocupación primordial para la salud pública mundial.