Nuestros hijos perciben nuestros pensamientos y nuestras actitudes secretos más que nuestro comportamiento

Estudios científicos (cientos de estudios científicos) ahora muestran que los niños están intrínsecamente conectados con nosotros, especialmente si somos la madre biológica o el padre, pero también en cualquier otra constelación en la que dedicamos nuestra atención primaria al cuidado de niños pequeños. Cuando más pequeños son ellos, más directa es la conexión que establecen, o al menos intentan establecer, con nosotros.

Los estilos de parentesco y de apego determinan nuestra salud

Estudios muestran que los niños perciben y distinguen la estabilidad y la disponibilidad emocional de sus padres, y coinciden con lo que dicen los mismos padres sobre su propio nivel de estrés. Esto crea un mix que dificulta la conexión y el apego seguro entre padres e hijos. Cuanto más un padre o una madre "no puede relajar" o "bajar de ritmo", es cuanto más los niños se sienten desconectados y buscan sus referentes en la televisión y videojuegos. Entre los adolescentes, el sentimiento de cercanía a los padres protege contra la mala salud psicológica y la participación en comportamientos de riesgo a la salud, y asegura una mayor conexión con sus compañeros.