¿Qué es el Ambulatorio Emocional?

El Ambulatorio Emocional es un sitio con calor humano donde encuentras a una persona con comprensión por tu situación y con soluciones basados en el apego, que se ajustan a tus necesidades.

En el Ambulatorio Emocional nos acercamos a los asuntos de cada familia y cada pareja madre-hijo o cuidador principal-niño de forma individual. Escuchamos, observamos y nos abrimos a las sensaciones que percibimos. Todo aquello que es necesario para luego dar un apoyo a las capacidades de autoregulación emocional que cada persona lleva dentro de si mismo.

Lo primero que aprenderás como cuidador es valorar el propio cuidado y el interés por él. Es de vital importancia que nos volvemos a sentir a gusto con nosotros mismos, y también de comprendernos y valorarnos mejor. Tomar un respiro coge por eso una importancia más allá de nosotros, ya que el vínculo afectivo entre tu y tu hijo se  establece a través de una sensación agradable interior. Forzosamente vamos a tener que cuidarnos a nosotros mismos primero. Como dicen en el avión “en caso de una bajada de presión de aire, póngase la máscara primero a usted, y después ayude a sus hijos y a los demás”.

¿Como lo conseguimos?

Principalmente nos interesa que los padres y niños tienen una sensación de estar bien acogidos, seguros y apoyados en la consulta. Para ello estaremos principalmente escuchando vuestra problemática y observando todo lo que se pueda ver, sin juicio. Os daremos unas herramientas que podéis implementar en el momento, y así poco a poco os iréis sintiendo más tranquilos. Con unas herramientas básicas para las emociones, el estrés y las tensiones se pueden ir disminuyendo. Cuando se haya instaurado una cierta sensación de seguridad y bienestar, iremos al siguiente paso y trabajaremos sobre lo que es la dificultad que os lleva a la consulta.

El trabajo se lleva acabo de nivel neurovegetativo, quiere decir que trabajamos principalmente con lo que sientes en el cuerpo, las emociones y reacciones involuntarias. Este trabajo estimula al hemisferio cerebral de la derecha e incrementa una sensación de bienestar a lo largo de la intervención. Observaremos y te damos herramientas para cambiar la respuesta involuntaria a la situación con tu hijo, con la que ahora te sientes sobrepasado. Más que hablar te daremos la posibilidad de expresar adecuadamente, y a calmar a tus emociones. En el transcurso de las intervenciones cambian nuestros puntos de vista y vemos soluciones nuevas. Tu capacidad de razonar y reflexionar crece, la conexión con las emociones negativas deja de ser tan directa. Las tensiones, la respiración, los movimientos y la rigidez, todo nos puede dar información sobre alguna emoción, acción cohibida e incluso sobre pensamientos y actitudes inconscientes que interfieren en el proceso de mejoramiento.

Todas las técnicas están bien seleccionadas y tienen su base científica y de aplicación clínica comprobada.

El acercamiento psico-corporal que presentamos aquí considera el vínculo entre padres y bebés desde su aspecto neurovegetativo. Wilhelm Reich ya había visto que la capacidad de comunicación entre padres y bebés estaba arraigada en la regulación del sistema nervioso autónomo (SNA). Básicamente los dos ramos del SNA, el simpático y el parasimpático, pueden dividirse en diferentes estrategias de comportamiento. Una madre joven e insegura puede expresar hiperexcitación, agitación, hipervigilancia (la permanente examinación del entorno por peligro) y una constante fijación de su atención (o más bien alerta) sobre su bebé. La sensación de apuro y molestia en contacto con el bebé son otras maneras como se hace visible la reacción al estrés de la división simpática del SNA. En cambio, un vínculo seguro entre padres y niños se ve representado por un cuerpo relajado, una sensibilidad y atención amplificada y un aumento de receptividad y predisposición al contacto con el bebé.

Un aspecto esencial del trabajo psico-corporal con padres y bebés es el de utilizar el cuerpo para influir directamente sobre la respuesta vegetativa de los padres y niños. Además de la predisposición natural de ambos al abrirse hacía el otro va junto con ello (Harms, 2015).

La actividad de las neuronas espejo, una base importante de nuestra comunicación intuitiva, se reduce notablemente cuando la persona está experimentando estrés, miedo o dolor. Para poder recibir y comprender los señales del bebé, los padres necesitan estar en un estado relajado o tener la capacidad de relajarse (Bauer 2006, Harms 2015).

Para el trabajo durante la consulta es esenciales para nosotros esa intuición. Ya que trabajamos en directo contacto con vuestras reacciones subconscientes, a veces tenemos que interpretar para vosotros lo que son los límites. Vuestras sensaciones y vuestra postura nos dan información subliminal que nos ayuda a afinar nuestra intervención con vosotros en cada momento.