Cómo mantenernos alegremente ocupados durante la cuarentena con niños pequeños

Si eres una/o de estas/os madres/padres que está con sus hijos en casa habitualmente, la probabilidad que llevas con más tranquilidad la noticia de la cuarentena por el COVID 19 es bastante alta. Estarás acostumbrada/o a organizarte alrededor de los niños y la única cosa que agrava la situación es, que no podrás juntarte con las demás familias en el parque para jugar.

Sin embargo, si tus hijos habitualmente atienden a una guardería, escuela infantil o el colegio, la probabilidad que te supondrá un reto para ti es bastante alta. Hay muchos padres que se preguntan ya, qué harán durante todo este tiempo con sus hijos. Y habrá aquellos que no les dará tiempo ni para leer esta entrada del blog. Yo fui en su momento una de ellas, y me acuerdo muy bien de las consecuencias no siempre negativas de esta temporada. Me ayudó mucho a simplificar mi jornada y recortar aquellas actividades que no servían y sólo creaban más estrés (como responder mensajes constantes por whatsapp.) Me he tenido que organizar forzosamente, y ha sido una de las cosas que mejor bienestar me ha aportado. La consecuencia es más tranquilidad en general, ya que mi atención en organizarme no ha estado solamente sobre mis hijos, sino sobre mi misma, y en consecuencia tengo más ganas de jugar con ellos, cosa que ellos responden con mucho agradecimiento.

Esta cuarentena acabará beneficiándote a ti y a tus hijos

Sus necesidades de contacto con nosotros, de cariño, de conexión y apego están mejor cubiertos y ellos disfrutarán de esta temporada, estrechando lazos y recuperando sueño.

Mi punto de vista es entonces que los niños no me preocupan en absoluto durante esta temporada. Estarán muy bien y disfrutarán de la pausa y de TI. Será como vacaciones para ellos. El aburrimiento lo sabrán compensar, a no sea que nosotros estamos en todo menos con ellos.

Lo que en realidad me preocupa más es la pérdidad de la tranquilidad de los padres, que muchos están ya experimentando, solo pensando en lo que les viene. He aquí la razón por este artículo, la gran pregunta ¿¿¿qué hago yo ahora con mis hijos durante la cuarentena??? Creo que es un momento idóneo para poder aprender cuidarse a si mismo mejor, acercarnos dentro del núcleo familiar, y que finalmente acabaremos agradecidos por esa temporada de pausa.

Clave numero uno: La curva de cortisol diurna

Cuando hablo de organización, pienso en un tipo de organización “orgánica”. No suele ser una organización sobrepuesta con horarios fijos, sino una organización adaptada a los ritmos y peculiaridades de cada familia.

Cada familia es un mundo en este sentido, pero algunas cosas las tenemos en común, ya que compartimos fisiología humana. El cortisol es una de ellas. Es aquella hormona que ayuda a despertar por la mañana y, entre otros, contraer y consolidar el sueño durante la noche por su bajada. Las curvas más típicas y sanas en un adulto muestran un pique de cortisol alrededor de 30 minutos después del despertar y después la curva va disminuyendo poco a poco hasta la medianoche. El punto más bajo está alrededor de las 12 de la noche, cuando vuelve a aumentar poco a poco el cortisol.

Los niños pequeños tienen una curva de cortisol inmadura que todavía no se parece mucho a la de los adultos y por eso necesitan hasta 2 o 3 siestas según la edad. Es como si necesitarían varias rondas de cortisol para poderse mantener despiertos. Por la mañana está alto, y dependiendo de la edad va bajando más o menos rápido hacia las siestas. Después de cada siesta la curva de cortisol está renovada y vuelve estar alta, menos la de la última hora por la tarde que sale más bajita por razones aún desconocidas.

Hasta los 15 meses aproximadamente los niños hacen sus siestas según sus necesidades biológicas y genéticamente programadas. A partir de esta edad nosotros podemos influir mucho con nuestras rutinas y hábitos en cómo duermen, cuándo duermen o si no duermen la siesta en todo el día. Sin embargo, es recomendable ajustarse a ellos por razones de bienestar y de consecuencias a largo plazo.

Durante la primera infancia el bioritmo se va consolidando y cuando llegamos a los 6 años la mayoría de los niños ya han dejado de hacer la siesta. Estudios muestran que la mayoría de niños hasta los 5 años hacen la siesta si tienen la oportunidad. Aquí cada niño es un mundo propio.

Si queremos una jornada fluida y agradable, lo que suele funcionar muy bien es adaptar las actividades diarias según sus necesidades y capacidades, su curva de cortisol y sus horarios de dormir.

Clave número 2: mi propio bienestar

Además a mi personalmente me ha ayudado comprender mis necesidades de hacer pausas, tomar mi café, leer alguna noticia, comer con la calma… aparte de mi propia fisiología y bioritmo. Ha sido primordial en mi trayectoria hacia la calma saber y respetar que algunas cosas me ayudan a ser más persona, mientras de otros puedo prescindir por completo. Si me organizo alrededor de estos ritmos, puedo ajustar mi organización con los niños más acorde conmigo, respetando a mis necesidades y limitaciones, y manteniendo la calma cuando lo necesito. Aún que este punto parece secundario, me podéis creer que es uno de los ejes de bienestar primordial en esta familia.

Estamos hablando de una cuarentena en la que necesito a mis energías a largo plazo, y por lo tanto no las debo de gastar, sino generar más, si es posible. Es muy importante el autocuidado y el disfrutar, vigilando a mis límites y cuidándome en los momentos que me exijo demasiado por un lado, mientras vaya aumentando a mi capacidad de disfrutar de mis hijos y del juego con ellos por el otro. Mejor conoces a tus propias necesidades, ritmos y preferencias, mejor te podrás organizar en sintonía con ellos. El autocuidado es primordial y necesario.

Cómo organizarme a base de mis necesidades y la de mis hijos

En mi caso divido la jornada completa con mis hijos en alrededor de 10 bloques que ocupan horarios variados, según necesidad. Si te asusta la cantidad déjame tranquilizarte: 5 bloques consisten ya en las comidas, y uno consiste en la rutina de dormir. Estos 6 bloques ya los tenemos establecidos y en muchas familias tienen horarios fijos. Sólo es cuestión de observar si estos horarios se ajustan a la curva de cortisol y a las necesidades que tenemos en la familia.

  1. Bloque 1: desayuno,
  2. Bloque 2: mañana temprana,
  3. Bloque 3: almuerzo,
  4. Bloque 4: mañana tarde,
  5. Bloque 5: mediodía/comida,
  6. Bloque 6: tarde temprana,
  7. Bloque 7: merienda,
  8. Bloque 8: tarde mediana,
  9. Bloque 9: cena,
  10. Bloque 10: hora de dormir
Bloque 2: Cortisol alto, actividades físicas, de psicomotricidad
  • juegos de bailar y de cantar
  • jugar a pilla-pilla
  • contacto corporal y juego “rudo”
  • lanzar pelotas
  • cabalgar por el piso
  • rodar por el suelo, saltar, hacer el pino
  • cosquillitas con carcajadas
  • escalar por una montaña de cojines, tirarse a los cojines, saltar en colchones
  • columpiarse
  • yoga
  • recoger cosas del suelo con los dedos de los pies

Para mi esta fase es la que más me exige energéticamente, pero que más gratificante es, si me dedico plenamente a jugar con ellos. Eso quiero decir no pensar en lo que tengo que hacer mientras estoy con ellos. Me cuesta mucho por que por las mañanas no tengo mucha energía y tengo tendencia a planificar en la cabeza toda mi jornada, pero si me lo tomo con la calma, pues me sube la energía en esta fase del día, a veces me funciona genial, bueno, a veces no tanto. En estos casos solo propongo, suelto ideas de qué hacer y les ayudo a montar lo que hace falta montar. Para ellos lo necesario es que esté yo presente durante esta fase, y algunas cosas definitivamente requieren mi vigilancia. Y si me dedico realmente a escoger entre las actividades aquello que a mi personalmente me llama más en este momento, acabo riéndome mucho (¡¡y reírse además ayuda a las defensas y el sistema inmunitario!!) y disfrutando

Después de haberme dedicado durante al menos 15 – 20 minutos a estas actividades, encuentro que hay un momento (dependiendo de la edad) en la que ellos bajan el ritmo y pueden jugar solos un rato. Es el momento para un respiro, si lo necesitas. Dedícalo plenamente a ti, no hagas nada de la casa. Tómate tu segundo café o té, o lo que te apetezca, desayuna, algo que te de tranquilidad. Este es el momento. Disfruta de la atmósfera que acabas de crear. ¡Igual te viene una buena idea para el siguiente bloque! Después de la pausa preparo normalmente la fruta y algo de pan para el almuerzo, y me encuentro que ellos ahora tienen mucha hambre.

Bloque 4:

La segunda parte de la mañana es una fase más tranquila y aquí recomiendo actividades de concentración o de juego interactivo e imaginario.

  • cocinar
  • vestir a los muñuecos
  • crear una casita con objetos de la casa (sillas, mesas, mantas, colchones)
  • reparar objetos rotos
  • juegos de mesa (memory, domino…)
  • jugar a granja
  • las vías del tren
  • jugar con bloques de construcción
  • crear una pista para coches y canicas cuesta abajo
  • dibujar, plastilina

A veces entro aquí en actividades de la cocina, y ellos me acompañan. Les puedo hacer preparar algo, cortar tomates, patatas o pelar zanahorias según edad, o pueden recortar papel, dibujar, jugar con harina, con agua o plastilina, mientras preparo la comida.

Bloque 5: la comida, también puede ser una actividad

Todos preparamos la mesa y ponemos los platos, a veces más y a veces menos, según energía. La comida normalmente es un evento interactivo también, voy nombrando las cosas, los colores, si uno de ellos ha preparado algo … Pero dura poco, según día. Si han gastado mucha energía por la mañana ahora les apetece estar tranquilos, a veces mi hijo se duerme ya durante o acabando la comida, según la hora que comemos.

Bloque 6:

Uno de ellos casi siempre hace la siesta. Muy pocas veces ninguno de los dos hace la siesta, si estamos en casa. Mi hija aguanta más y a veces se duerme más tarde que mi hijo, pero en general hacen la siesta. Mis actividades después de comer se rigen mucho por su energía. Si están bien, los dejo jugar libre, no me implico, ellos escogen, y me dedico a la cocina o tomo una pausa. Si me necesitan es por momentos y, normalmente, las actividades son muy tranquilos y agradables para este momento.

  • cuenta cuentos
  • contacto corporal (los dos me piden mucho cariño en general, va perfecto para bajarnos todos de ritmo)
  • hablar y conversar: de cosas que les gusta y lo que no, de sus amigos, los animales, las cosas en el mundo, preguntar lo que saben, hablar sobre las personas en nuestra vida, sobre mi, etc.
  • Servir y devolver – decir y repetir tonterías, sonidos, hacer caritas uno al otro, crear pequeñas melodías que el niño debe de repetir
  • bajar la luz en la casa, para al menos dar la oportunidad de hacer la siesta, y ponernos muy cómodos

Yo a veces me quedo dormida con ellos, para mi es un momento de descansar en general, cosa que necesito en este momento. Antes siempre tenía mala consciencia por no recoger a la cocina a veces, o no hacer otra cosa de la casa, pero ahora sé que es más importante para mi pozo energético descansar un ratito cuando pueda.

Bloque 8:

Después de la siesta volvemos a estar refrescados. Con juegos interactivos, imaginarios, casita, dibujos, actividad física, sensorial y de concentración. Normalmente estamos en el parque a esta hora. Pero si no podemos ir al parque, haría actividades tipo Bloque 2.

En este bloque puede haber de todo, según energía tuya y del niño y si habéis hecho la siesta del mediodía o no. Si tu no has hecho la siesta y en cambio el niño se despierta muy, pero muy activo en esta fase, intentaría proponer actividades muy activas físicamente en las que solo tienes que estar presente vigilando.

Ten en cuenta: cuanto más tarde se activa hacía la hora de cenar y dormir, más costará bajar de ritmos a tiempo.

Ahora la curva de cortisol estará sensible a dos factores:

  • actividad física
  • luz del día o luz de las pantallas

Cuanto más temprano queremos que se acabe durmiendo el niño, menos actividad y luz deberíamos de proponerle. La luz del día es importante para la salud, y también para poder dormir, así que dedicaré un artículo entero en breve a ello. Pero en general, si quieres que tu hijo se duerma, digamos a las 21h, entra a casa, reduce la actividad física (no incentivarla, ni inducirla es muy importante, especialmente para los papás) y baja las luces a las 19h para darle tiempo de bajar de ritmos e inducir sueño. Es el tiempo de NO PANTALLAS, sino se reactiva el cerebro y costará mucho contraer el sueño a la hora deseada. Hay niños que les cuesta muchísimo bajar de ritmo. En verano eso cuesta más, pero en la época en la que estamos (Marzo) aún es posible. Reduce la intensidad de tu juego, y aquí puedo recomendar muchísimo los ejercicios de respiración que tranquilizan no solo a ti, sino ayudan a tu hijo a bajar de revoluciones (cuando tu los haces). Por otro lado, dale la oportunidad de estar en contacto contigo de forma cariñosa, y de tocar y sentir, eso también tranquiliza.

Nota: La luz blanca tiene en general un efecto activador en el cerebro. Si puedes substituir la luz blanca en tu casa por luz cálida, tendrás más éxito bajando el ritmo.

Para nosotros adultos es muy importante a esa hora de cuidarnos y de no sobrecargarnos. Haz una cena sencilla, no te gastes la energía en preparar algo grande. Estudios muestran que si nos tensamos durante este horario, el efecto sobre los niños es de estrés y activación, y les costará aún más bajar el ritmo. Cuidarte aquí toma más importancia, por que más allá de tu propio bienestar influye directamente en tu hijo, y eso en cambio aporta más tranquilidad a ti.

Bloque 9:

Cena a luz ténue y con mucha calma. Lo mismo que antes, si puedes substituir alguna luz blanca por luz amarilla o bajar la luz en el comedor, mejor para los niños, y también para ti. La luz blanca despierta, la luz amarilla y de menos intensidad ayuda a tranquilizar.

Bloque 10:

Lo mismo, seguimos con las luces bajas, y ahora las actividades deberían de entrar en un modo tranquilizante. En mi casa comienzo con lavar los dientes y lavarnos en general (no baño a mis hijos en este horario por que se despiertan y reactivan con el baño) cambiarse al pijama (no siempre exitoso, pero al menos intento), cambiar pañales….

  • leer (muchos) cuentos
  • ponernos muy comodos
  • extender mucho cariño a todas las personas de la casa, eso incluye a los diferente peluches que acaban en la cama, acostandose al lado de los niños

Si todo va bien, ellos se duermen después de 3 cuentos con facilidad. No les cuesta más que 10 minutos, eso según el día, y a pesar de ser 2 que se podrían reactivar uno al otro.

Para mi ha sido primordial encontrar un ritmo de actividad que nos apetece a todos y que además se ajusta a nuestras necesidades psico-biológicas. Y sobre todo, he aprendido de cuidarme dentro de todo ello, de hacer pausas, de respirar y de hacerlo todo con la calma, de dejar de lado lo que no hace falta y de prestar más atención en lo que más valoro. El resultado es genial. Con más calma que voy yo, mejor ellos responden y más fluido funciona todo. Y además, las crisis se manejan con mayor compostura, ya que las pilas están más cargadas.

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