¿Estás siendo justa contigo misma?

El otro día ví esta foto que comparto aquí con vosotros. En el primer momento me pareció muy graciosa, me reí mucho, y supongo que cómo muchas otras madres, me reconocí de inmediato en ella.

Pero en el segundo momento pensaba: ……. pero si esto es solo la superficie de lo que está sucediendo en realidad, y está solamente enfocado en el comportamiento mío hacia fuera.

¿Dónde está el error en esta imágen?

Como madre de dos, sé que las situaciones a veces nos sobrecargan y que el estrés no nos permite llevar a las situaciones exigentes con la mejor disposición emocional que nos gustaría. Y por la mañana habitualmente ya empieza el estrés, ya que tenemos que desayunar, vestirnos, preparar aquello que necesitamos en nuestra jornada, y que no hemos podido preparar la noche anterior. Y finalmente debemos de salir de la puerta a una hora que nos permite llegar con la mayor tranquilidad al trabajo y al colegio. Lamentablemente, he sido durante muchos años una de aquellas que se castiga a ella misma por no poder hacer frente a la cantidad de tareas que supone la vida diaria de una madre con niños pequeños.

Pero, ¿es real lo que estoy pidiéndome a mi misma?. Y, ¿por dónde entra todo el dolor y la preocupación que siento yo misma? ¿Por qué tengo que yo sobrellevarme por encima de mis propias necesidades como mujer, como persona, para mostrar siempre la mejor cara hacia los demás?

Hay un error que hacemos, no solo las madres, sino la sociedad en general. Y este error está basado en una falacia: las madres y las personas cuidadoras deben de estar solamente atendiendo a los demás de su familia o a su cargo, especialmente a nivel emocional, y dejar de lado a ellas mismas. Y hoy día deben de ir también a trabajar, ya que son tiempos modernos, y la mujer debe de contribuir a la economía de la familia. Y tampoco está previsto en general de cuidar a los cuidadores, los cuidadores se tienen que cuidar a ellos mismos, y muchas veces han perdido esa capacidad por estar con su atención constantemente fuera de si mismo. Y es más, el poco cuidado que se les brinda, no necesariamente se ajusta a sus necesidades reales. Y eso no es una queja, sino una simple observación. ¿Tu sabrías qué necesita una persona si nunca habla sobre lo que le falta y se calla todas sus necesidades? Yo no.

“En caso de una emergencia, póngase su máscara de oxígeno primero y después ayude a los demás”

Aviso de seguridad en el avión

Conozco a muchas (muchísimas) mujeres, madres, abuelas y parejas, que se gastan toda la energía sólo arreglando la casa y los niños. A ellas se arreglan hacia fuera, pero por dentro están heridas, aisladas, enfadadas, frustradas, tristes, deprimidas, ansiosas, preocupadas…. todo menos felices y disfrutando de sus vidas. Hay personas que incluso tanto han incorporado la situación que su lema es “la vida es lucha”. Yo, sinceramente, no creo eso, y creo que hablo por muchos cuando digo que siento profundamente que la vida es más que solo aquello que hacemos forzosamente en nuestro día a día.

“La verdad, no me reconozco a veces… No soy así, esto no soy yo! No sé, algo dentro hace “crac” y me vienen los gritos y las lagrimas. Me frustra mucho que no pueda mantener la tranquilidad en estos momentos. Por que quiero mucho a mis hijos y no quiero ser así, quiero ser aquella persona que en realidad soy, cariñosa y atenta, con mucha paciencia.”

Madre participante en un taller del ambulatorio emocional sobre la gestión de las emociones

“Hoy me permito salir un poco de rutinas a veces para poderme adaptar a mis hijos y para dejar de lado aquella parte que sieeeempre necesita controlar… Me parece más importante no irnos sobrecargando, ya a la primera hora, pero ha sido un aprendizaje duro que me costó nervios, literalmente. Pero cada gota va comando al vaso y ahora sé que tengo que frenar cuando se me acumula por dentro. “

Madre conocida sobre la manera en que hoy regula a sus niveles de estrés

No digo que los padres no lleven a su propio paquete de estrés y preocupaciones, por nada digo eso. Hay muchos padres que no pueden bajar de revoluciones por la tarde después de trabajar, o que pasan su tiempo libre con actividades que les ayudan a desconectar de todo. Y dentro del “de todo” del que se necesitan desconectar también a veces se encuentran sus esposas y sus hijos, por necesidad de mantener a la calma y el equilibrio interior. Este hecho lo comprendo totalmente. Pero por desgracia añade al total del dilema en el que vivimos y criamos hijos en la actualidad.

El cuidado de los niños en España está en manos firmes de las mujeres, aún que haya un creciente número de parejas del mismo sexo con niños, y otros cuidadores no son mujeres. Hoy todavía tiramos de los abuelos y muchos padres ya se dejan emplear también, lo que afloja la presión sobre las madres. Pero, todavía no es un común en nuestra sociedad, y habitualmente las madres están en primera línea de la crianza.

El cuidado de los niños es algo que no cesa durante las 24 horas y 7 días de la semana. Es algo que llevamos día y noche. Cuando se hayan dormido preparamos las comidas para el día siguiente, lavamos, cosemos o arreglamos, a veces incluso planchamos (necesitamos un movimiento por ropa sin planchar)…. Si todas estas actividades las haríamos con alegría y con mucho gusto, no sería ningún problema, pero no es el caso. Necesitamos cuidarnos, no solo por fuera.

El abuelo de mis hijos me dijo alguna vez: “El problema es que a las mujeres hoy día no les gusta hacer la casa!”. Mi respuesta fue: “A las mujeres o a los hombres?”. No me comprendió y simplemente volvió a decir lo mismo. Y yo repetí: “Si, pero a quién no le gusta hacer la casa en realidad, a las mujeres o a los hombres?”.

Podríamos empezar de hablar de igualdad, pero quiero apuntar más hacia el autocuidado que nos brindamos las mujeres en nuestro día a día. En general me gustaría que las mujeres y aquellas personas que se sientan sobrecargadas con las tareas de la familia y la casa tengan la atención para saber cuándo decir Stop. Y también me gustaría que todas conozcamos aquellas herramientas que les ayudan a bajar de ritmo, bajar del estrés y la ansiedad, y para mejorar el ánimo.

Estas cosas se pueden APRENDER en la vida y no son demasiado difíciles. Pero requieren un primer paso: reconocer que me estoy sobreesforzando cuanto antes, y dejar de castigarme para ello.

Quién busca encuentra: Busca herramientas y las vas a encontrar. Y si te llama la atención, apúntate para nuestras actividades de Primeros Auxilios Emocionales. No solo son para las crisis de tu hijo, sino para ti y tu propio bienestar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s