La calidad de las escuelas infantiles según necesidades biológicas de los niños

En España es común que los niños entran en la escuela infantil a partir de los 4 meses o al menos cuando empieza la P3 entre los 2-3 años de edad. Esta etapa de la escolarización no es obligatoria, al igual que en otros países comunitarios. Sin embargo, y al contrario a otros países, en España no es necesariamente común que los horarios se puedan adaptar a las necesidades de cada familia o de cada niño.

Por ejemplo, el hecho de que algunos niños al entrar en P3 todavía llevan pañal y hacen la siesta, en muchas escuelas no está previsto de atender. Los recursos de las escuelas públicas no permiten que la ratio adulto-niño sea adecuada para el desarrollo infantil temprano, ya que solamente uno o dos adultos atienden a grupos de hasta 25 niños. Y en este contexto cae también la programación de las actividades de la tarde después de comer, que no se ajustan a las necesidades biológicas de los niños que todavía necesitan el descanso con fases profundos de sueño, y que además es muy sensible a las influencias de su entorno.

Algunas décadas de investigación sobre el estrés en escuelas infantiles

El mayor uso del cuidado infantil no parental a nivel mundial ha resultado en una investigación sustancial de los posibles efectos y asociaciones de este entorno en muchos aspectos del desarrollo infantil, incluida la preparación escolar y el bienestar socioemocional. Una forma de evaluar el impacto de los entornos de cuidado infantil es examinando las características del cuidado infantil y la fisiología de los niños, específicamente la producción de cortisol, una hormona importante del estrés.

A lo largo de las décadas se ha encontrado que los niños en edad preescolar que asisten a entornos grupales de escuela infantil pueden mostrar un patrón de producción de cortisol (véase explicación más abajo) alterado durante el día en el cuidado infantil, pero un patrón más de descanso en el hogar. Este patrón alterado de cortisol a lo largo del día solo se encuentra durante los días de cuidado infantil, sin embargo, a la hora de acostarse, los niveles de cortisol en los días de escuela infantil son indistinguibles de los niveles de cortisol en el mismo horario al haber pasado el día en casa.
La evidencia sugiere que un patrón alterado durante el día en el cuidado infantil es más pronunciado en entornos de cuidado infantil de menor calidad, es más común en niños con maestros más insensibles o intrusos o que tienen un apego menos seguro a los maestros, y se asocia con una menor producción de anticuerpos en los días posteriores del fin de semana.

En las últimas décadas, ha habido un cambio sustancial en las experiencias de desarrollo normativo para bebés y niños pequeños en muchos países del mundo industrializado. Específicamente, los cambios sociales y culturales, como el aumento de las tasas de empleo materno, han hecho que el cuidado infantil fuera de casa sea una necesidad para muchas familias. Muchas familias eligen programas preescolares para ayudar a preparar a sus hijos para el ingreso a la escuela.

En España, la mayoría de niños participan en alguna forma de cuidado infantil no materno a menudo muy temprano en la infancia, y muchos niños que ingresan en el cuidado infantil no materno son atendidos por escuelas infantiles fuera del hogar. Después de esa etapa, la gran mayoría de los niños ingresan alrededor de tres años formalmente a la escuela en P3.

La utilización generalizada del cuidado infantil institucional ha dado como resultado que los entornos de atención y educación temprana se conviertan en el segundo contexto más importante para muchos niños, fuera del contexto familiar inmediato, substituyendo entre otros aspectos, las figuras de apego. La calidad del cuidado infantil depende en gran medida de varios factores, incluida la sensibilidad del cuidador, la ratio adulto-niño y la estimulación que se proporciona en el entorno. La investigación empírica ha resaltado constantemente una serie de beneficios que se pueden obtener del cuidado y la educación grupal antes de la escuela obligatoria, particularmente cuando los niños provienen de entornos domésticos desfavorecidos.

Algunos informes exponen que el cuidado infantil de alta calidad esta asociado con una amplia gama de beneficios, incluidos mayores niveles de desarrollo cognitivo y del lenguaje y resultados sociales y de pares más positivos a los 36 meses. Sin embargo, no todos los resultados asociados con la asistencia al cuidado infantil escolar son positivos, ya que también se han demostrado algunas asociaciones negativas con el tiempo dedicado al cuidado infantil. En particular, más horas dedicadas al cuidado infantil se han relacionado con un mayor comportamiento de externalización (agresión, delincuencia e hiperactividad) y más interacciones negativas entre los niños. Si los niños se benefician cognitivamente de experiencias de cuidado infantil temprano de alta calidad, pero corren un mayor riesgo de problemas de externalización si pasan largas horas en estos entornos, se justifica una comparación más completa de los costes y beneficios asociados con los programas de tiempo completo y parcial.

Los años preescolares son un importante período en la biología humana, durante el cual se desarrollan estructuras cerebrales y muchos procesos fisiológicos. Las experiencias durante este período de tiempo ayudan a establecer parámetros fisiológicos a largo plazo, como los puntos de ajuste para la reactividad al estrés.

Datos técnicos:

Un sistema fisiológico ampliamente estudiado es el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA). El eje HPA es un sistema fisiológico que cumple funciones reguladoras para muchos procesos biológicos diferentes (p. Ej., Metabolismo, función inmune) y ayuda a controlar la respuesta al estrés. En los humanos, el producto principal del eje HPA es la hormona glucocorticoide denominada “cortisol”. El eje HPA puede aumentar la producción de cortisol en respuesta a amenazas externas para aumentar la cantidad de energía disponible para uso inmediato, de modo que un organismo pueda navegar la situación de manera eficiente antes de volver a una cantidad de base. Este sistema es más efectivo cuando se usa de manera específica para ayudar al cuerpo a aumentar sus niveles de energía en situaciones donde se justifica la acción inmediata, mientras que la activación crónica de este sistema puede incurrir en un alto costo metabólico.


En muchas ocasiones no solo el hecho que los niños estén lejos de sus padres durante el día, sino el hecho que la institución en la que pasen el día no está equipada para atender a sus necesidades fisiológicas y emocionales, crea un nivel de estrés que incluso los fines de semana en casa no se equilibra. En estas ocasiones es posible que observamos un desajuste en la activación de la respuesta al estrés a largo plazo, si el entorno en general no favorece su equilibrio.


Padres atentos a las necesidades de sus hijos pueden observar, si sus hijos se encuentran bien o no en estas circunstancias. Una indicación es, si el niño sale del colegio “reventado” y tan cansado que se queda dormido en el trayecto a casa, o repetidamente se salta las cenas para dormir más horas durante la noche.


Otra indicación es una hiperactivación por la tarde y un desequilibrio emocional. El niño se muestra rebelde, desafiante, agresivo, ruidoso y agitado, intentando compensar los niveles alterados por activación de adrenalina y cortisol.


Creemos que es probable que asistir a largas horas de escuela requiera un aumento de la fisiología del estrés para algunos niños, que resulta en una mayor capacidad de adaptarse. Sin embargo, y debido a que varios estudios muestran un patrón más normativo en los días de hogar, e incluso en la noche en los días de cuidado infantil, el eje HPA puede que no compense este aumento repetido de activación. Si el eje HPA del niño no está haciendo cambios compensatorios más amplios, esto nos llevaría a creer que la exigencia de la situación supone un desgaste fisiológico del estrés que no es necesariamente o inherentemente problemático. Sin embargo, advertimos que el contexto puede sobrecargar y sobreexigir a este sistema del niño, por ejemplo, cuando veamos que los niños muestran señales de cansancio o de hiperactivación.


Si tu hijo muestra los siguientes señales, quizás se debe de considerar sus niveles de estrés en general:

  • se duermen repetidamente en el trayecto del colegio a casa,
  • se saltan la cena y duermen toda la noche
  • está constantemente enfermo con síntomas muy similares (sin eliminar la infección)
  • se muestra agresivo, inatento y hiperactivo

Creemos que se debe ayudar a las familias a limitar la cantidad de horas que los niños asisten a la atención infantil en escuelas no obligatorias, hasta que estén lo suficientemente maduros como para beneficiarse de las oportunidades que brindan estas instituciones.

Fuente

Lumian, D. S., Dmitrieva, J., Mendoza, M. M., Badanes, L. S., & Watamura, S. E. (2016). The Impact of Program Structure on Cortisol Patterning in Children Attending Out-of-Home Child Care. Early childhood research quarterly, 34, 92–103. https://doi.org/10.1016/j.ecresq.2015.09.004

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