La Oxitocina: resiliencia y nutrición emocional para el cerebro de tu hijo

Cuanto más sabemos sobre el cerebro, más entendemos cómo las experiencias y la vida temprana realmente dan forma y cambian al cerebro. Como padres somos responsables de gran parte del desarrollo temprano del niño, entonces, ¿qué podemos hacer para optimizarlo?
¿Hay cosas que podamos hacer con nuestros hijos que los preparen para una vida feliz y saludable?

Jennifer Colari dice que sí. La terapeuta infantil y familiar de Canadá y autora del libro “Connected Parenting – transforma a tu hijo desafiante y construye lazos amorosos para la vida” dice, que la buena noticia es que el cerebro es muy neuroplástico. Eso significa que cambia constantemente y se adapta al entorno en el que se encuentra. Solíamos pensar que estábamos atrapados de por vida con el cerebro con el que crecimos. Pero lo que sabemos ahora es que cada vez que tenemos experiencias, y la experiencia variada, el cerebro se adapta, aprende nuevas cosas y crece.
Entonces, cada vez que tienes experiencias positivas reiteradas con tu hijo, el cerebro del niño se especializa en experiencias positivas y positividad. Por el contrario, si el cerebro está expuesto a experiencias negativas crónicamente, se especializará en la negatividad.
Entonces tenemos una gran responsabilidad como padres de dar forma a los cerebros de nuestros hijos a través de estas experiencias.

La oxitocina, ¿qué es y qué tiene que ver con el cerebro en crecimiento?

La oxitocina es conocida como la hormona del “cuidar y conectar”, y tiene mucho que ver con el vínculo afectivo entre humanos. Y también es uno de los bloques básicos de la conexión temprana, es lo que nos mantiene unidos y nos ayuda a cuidarnos unos a los otros. La naturaleza hizo este trato con la evolución humana. El cerebro no termina de desarrollarse hasta que tenemos aprox. 25 años, por lo que la naturaleza nos ha dado la oxitocina que nos mantiene muy unidos a nuestros hijos porque los bebés y niños humanos se quedan con sus padres durante un largo tiempo, más que cualquier otro animal. Para poder conseguir este cuidado necesitamos mantenernos conectados y por eso creamos estos vínculos profundos.

Los altos niveles de oxitocina fortalecen al sistema inmunitario de nuestros hijos. Cuando hay altos niveles de oxitocina en el cerebro, aumenta la salud mental y social. También acelera la neuroplasticidad para que aprenda más rápido y con más facilidad cuando los niveles de oxitocina son óptimos. Si por otro lado el cerebro está estresado y hay altos niveles de cortisol, una de las principales hormonas del estrés, la capacidad para aprender algo nuevo es menor, porque el cerebro está ocupado con otras prioridades, como la de mantenerse a salvo.

Es un regulador para ayudar a calmarse y relajarse, y hace a las personas más resilientes, por lo que la oxitocina también es una hormona antiestrés muy poderosa.

Y aparte de eso, se siente bien. Cuando miras a un bebé y sientes esa oleada de amor y alegría, puedes sentir la belleza que supone el coctel de químicos de recompensa en el cuerpo y el cerebro, como la oxitocina y las endorfinas que fluyen a través de ti. Es una sensación encantador. ¡No sería un buen objetivo mantener este flujo no solo en nuestros hijos, sino también dentro de nosotros mismos!

¿Cómo mantenemos el flujo de la oxitocina en general?

Los padres de hoy estamos muy ocupados, corremos de punto A a punto B, estamos constantemente pensando en cómo organizarnos, llevar a nuestros hijos al cole, actividades, qué hacer para cocinar, los deberes, llevarlos a la cama … funcionamos en “modo de gestión de tareas”.

También en la comunicación verbal con nuestros hijos, tendemos a hablar A nuestros hijos, cuando tendríamos que hablar más CON ellos. Se realizó un estudio sobre el hecho de que involucrar a los niños pequeños en la conversación es más importante para el desarrollo del cerebro que “arrojarles palabras”. Este estudio reveló que los padres en realidad hablaban 7 minutos a la semana CON sus hijos, el resto del tiempo hablaban A sus hijos.

La diferencia entre uno y el otro estilo de hablar es que hablar A sus hijos es “recoge tus juguetes, no toques eso, vamos a poner los zapatos, al baño antes de irnos, lávate los dientes, lávate las manos, la cena está lista … “. Hablando CON ellos es “dime, cómo estás, qué hiciste, qué te gustó más, con quién jugaste. Wow, hiciste eso? ¿Cómo fue? ¿Cómo te sentiste”.

El punto de inflexión es cuando te tomas un momento y sales del modo de padres educador y te pones en los zapatos de tu hijo, entras en su experiencia. E incluso cuando está molesto, cuando algo se rompió o el hermano mayor le quitó el juguete, a menudo no estamos validando a nuestro hijo en esos momentos emocionales. En su lugar entramos en el modo de resolución de problemas y tratamos de disuadirlos de lo que están experimentando. A menudo la razón para este modo de hacer es porque nosotros mismos como padres no podemos manejar la cantidad y la avalancha de emociones que se precipita sobre nosotros. Por lo tanto, es muy importante salir por un momento y controlar nuestras emociones antes de volver a comunicarnos con nuestros hijos, y poder hablar con ellos al mismo nivel.

¡No tengas miedo de sentarte allí y no reaccionar por un momento! Tu hijo sentirá que realmente quieres escucharlo, por muy malo que se encuentre en el momento, apreciará tu presencia de afectuosa y tranquila, y luego podrás volver y tratar de comunicarte con él a través de las palabras.

Aparte de esto hay técnicas útiles para dirigirnos a aquellos mecanismos emocionales subyacentes que ayudan a calmar al niño, especialmente cuando estamos en modo oxitocina. La sensación de unión ayuda al niño a regular a sus propias emociones y así acompañado es mucho más fácil para el pequeño cerebro calmarse y ver que en realidad no hay un problema grande por el que desesperarse.

¿Cómo funciona todo esto debajo de la superficie y cómo podemos aprender a utilizarlo?


Ven a la charla gratuita el miércoles 12 sobre los Primeros Auxilios Emocionales

Primeros Auxilios Emocionales para niños de 0 – 3 años

Charla gratuita para familiares y educadores de niños entre 0 – 3 años

Esta charla se dirige a aquellas personas que cuidan a niños pequeños y quieren saber qué son los Primeros Auxilios Emocionales para niños 0 – 3 años, cómo funcionan, y cuales son los beneficios.

Fecha y hora: Miércoles 12 de Febrero de 17:30-18:30h

Lugar: Ginkgo Espai i Moviment, Avinguda del Poal 26 bajos, 08860 Castelldefels

Reservas: llamando al 638 042 474 o ConTacto@ambulatorioemocional.com.

A finales de Febrero del 2020 haremos un taller de 3 horas para padres y cuidadores de niños de 0 – 3 años para practicar aquellas técnicas más útiles para los momentos más difíciles.

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