¿Qué tienen el amor, el autoestima y la compasión en común?

Ya lo has adivinado, estoy convencida. Estas 3 (y algunos más) son capacidades íntimamente relacionadas con el hecho de ser humano. Los seres humanos han evolucionado gracias a su gran capacidad de relacionarse profundamente entre ellos. ¡Pero no solo eso! Estas capacidades van más allá de las relaciones entre las personas a nivel social.

“Las relaciones íntimas sanas y de apoyo promueven también el bienestar, amortiguan el desarrollo de enfermedades mentales y físicas, y mejoran la recuperación de individuos en sufrimiento. “

Cuando sentimos esta profunda conexión con alguien, no solo servimos al otro, ni mucho menos. En este sentido, el amor también es un aspecto egoísta del ser humano, y sirve para su propio bienestar. Este amor se transmite de una persona a la otra, y se contagia, para el bienestar en común. Pero en un primero paso tiene que instaurarse en uno mismo.

Dentro de las 3 categorías podemos encontrar un continuo desde “mucho” hasta “poco”, con todas las escalas de gris entre blanco y negro, que podemos imaginar. En un lado está el gran amor, la plenitud, las relaciones sanas, la sensación de ser de valor para mi entorno, de poder hacer lo que me guste, de ser apoyado… etc.

“Las relaciones positivas cercanas con personas significativas se describen mediante una variedad de características importantes de la relación, como el apoyo social, el apego y el afecto, la intimidad, dependencia, compromiso, cohesión o seguridad, así como confianza o confiabilidad.”

En el otro lado del continuo, las relaciones de poco amor pueden inducir procesos disfuncionales y contribuir al desarrollo de enfermedades, si un individuo es vulnerable a la falta de amor y compasión, y tiene el autoestima baja.

Uno de los mecanismos que se encuentra a la base de la creación de las relaciones íntimas se encuentra en nuestro sistema endocrino. La oxitocina es una hormona de afiliación que se libera durante las interacciones sociales de apoyo, y nos puede explicar cómo los entornos sociales marcan a nuestra neurobiología desde el comienzo de la vida.

Un creciente cuerpo de investigación de la oxitocina ha descubierto funciones previamente desconocidas de la oxitocina, incluida la modulación de los comportamientos parentales, neuroprotección, afiliación y vinculación. La teoría de la regulación del afecto proporciona una explicación de cómo el entorno de cuidado materno crea, digamos, un baño neuroendocrino en el cual se desarrolla el cerebro infantil de forma positiva.

Según la teoría de la regulación del afecto, los estímulos sensoriales positivos de la madre contribuyen al desarrollo neurológico infantil. Estos estímulos incluyen el tacto, la voz, la mirada, las expresiones faciales, el olor y la leche materna de la madre. Estos son las formas en que la oxitocina facilita el procesamiento sensorial de estímulos táctiles, auditivos, visuales, olfativos y gustativos.

Todos estos mecanismos no solo crean un ambiente “positivo” para el desarrollo del niño, sin el cual simplemente será menos receptivo para el amor y la compasión. Al igual que estos mecanismos van mucho mas allá del hecho de tener autoestima alta o baja.

Sin la estimulación adecuada de este sistema amoroso humano, el niño no solo no desarrolla aquellas capacidades que le proporcionan relaciones sanas y afectuosas en su vida, sino también pavimentan un camino hacia la enfermedad por falta de estas capacidades que le conducen a un entorno optimo para su salud.

Investigaciones sobre los ACE (acontecimientos adversos de la infancia, por sus siglas en inglés) muestran que la ausencia de estos aspectos nutritivos emocionales de la primera infancia no solo causa malestar emocional, sino enfermedad física.

Estudios investigando a personas centenarias en todo el mundo encuentran que es expresamente el hecho de estar vinculados en una comunidad diversa, con la posibilidad de estar en contacto con edades diferentes, que proporciona salud a todo el grupo. Nos encontramos a personas no solo sanas, sino felices, y con conexiones profundas entre ellos, sean familiares o no.

Es por lo tanto de mucha importancia que le dediquemos nuestra atención a la primera infancia, y también a los padres de niños entre 0 y 4 años, que muchas veces se encuentran aislados y solos con su tarea. Cuidemos de nuestras familias de forma optima, y demos paso a que se vuelvan a dar en nuestra sociedad aquellas capacidades humanas con las cuales nos encontramos sanos y conectados.

 

Fuentes:

  1. Aguilar-Raab, C., Eckstein, M., Geracitano, S., Prevost, M., Gold, I., Heinrichs, M., … Ditzen, B. (2019). Oxytocin Modulates the Cognitive Appraisal of the Own and Others Close Intimate Relationships. Frontiers in neuroscience, 13, 714. doi:10.3389/fnins.2019.00714
  2. Weber, A. M., Harrison, T. M., & Steward, D. K. (2018). Expanding Regulation Theory With Oxytocin: A Psychoneurobiological Model for Infant Development. Nursing research, 67(2), 133–145. doi:10.1097/NNR.0000000000000261
  3. Schore, A. N. (2001), Effects of a secure attachment relationship on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Ment. Health J., 22: 7-66. doi:10.1002/1097-0355(200101/04)22:1<7::AID-IMHJ2>3.0.CO;2-N

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s