Si me lo hubieran dicho antes ….

Creo que hoy día tenemos mucho miedo. En general el estrés está mucho más alto, y el impacto que tiene sobre nuestras emociones es importante.

Creo que en especial las madres tenemos un problema que viene por encima del estrés, de las emociones negativas y los múltiples dolores que vienen con nuestra situación de cuidadora principal y es: “si se lo cuento a alguien, me van a decir que soy loca.”

EL ESTIGMA de los trastornos mentales es más importante que su propio padecimiento.

Una de las razones por las que NO buscamos ayuda, o después de dos intentos no seguimos buscando, ni siquiera hablando de ello, es LA REACCIÓN DE NUESTRO ENTORNO.

En mi caso, años más tarde e investigando por mi propia cuenta, vi que lo que había padecido en su momento era un TOC Postparto (Trastorno Obsesivo Compulsivo), algo quizás no tan común como la Depresión Postparto, pero suficientemente común después de dar a la luz. Era algo debilitante, ya que me venían imágenes que no quiero compartir por aquí, de daños inexplicables que podrían sufrir mis hijos, en situaciones sin peligro obvio, solo faltaba una calle con mucho tráfico, un sitio expuesto o estar en un balcón o sitio elevado. De la nada me venían como un “flash”. Alguna parte mía comprendió que era por el cambio de hormonas en combinación con la tensión que vivía en mi propia casa, y también había esta voz dentro de mi que dijo, que no tendría que sufrir tanto por tenerlo, que todo iría bien y en realidad solo era un sistema de alarma primitivo de mi cuerpo, alertando frente a posibles peligros. Pero a pesar de tener esta información dentro de mi, no me sirvió a la hora de confortarme con las personas a mi alrededor. La reacción de mi entorno, incluso por parte de un centro de salud, no era favorable, al contrario. Al comentarlo con mucha precaución me vi enfrentada con una postura de sospecha y una actitud de que yo misma debería de saber controlar a mi comportamiento. Ni siquiera propusieron soluciones, todavía alucino por este hecho… Creo que esta información no la tenían. Quizás es una de las razones por las que me veo tan en necesidad de proponer soluciones para las madres y padres que las necesitan.

Biológicamente, una mujer embarazada o madre de un niño 0-3 años está en una situación completamente diferente a la “normal”, dada a que sus hormonas, sus emociones, su cuerpo y su química cerebral están funcionando con y por el cuidado de su niño.

La información que nos llega sobre los trastornos mentales daña especialmente a las madres, y nos genera un miedo importante a ser juzgadas por no ser una buena madre, faltarle el cuidado a su niño, ponerle quizás en peligro, y encima, verse luchando por el propio equilibrio interior. ¡Una mezcla que puede traer mucho sufrimiento!

Tenemos que comprender que los puntos de vista con los que opinamos sobre los supuestos trastornos mentales no son los adecuados para las madres que están en circunstancias diferentes.

Demos apoyo a las madres con todo lo que les pueda preocupar e informémonos sobre los supuestos trastornos antes de opinar.

Me dirijo especialmente a los profesionales de la salud para pedirles que tengan una comprensión para la fisiología, o sea la propia naturaleza biológica evolutiva de la maternidad. En ella podemos encontrar muchas respuestas y soluciones.

Por mi parte puedo decir que me hubiera preocupado mucho menos, si hubiera recibido un apoyo emocional por parte de mi entorno. Eso y el conocimiento, que lo que estaba padeciendo era biológicamente comprensible, adecuado, y, aún que desproporcionado, natural.

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