3 cosas que no sabías de las emocionales


Muchos padres se sienten sobrepasados por la intensidad de las emociones. Y no sólo por las de sus niños, sino muchas veces también por los suyos propios. Nos han enseñado a nosotros a no llorar o no enfadarnos, hasta el punto que ni percibimos que por debajo del umbral consciente tenemos estas emociones. Los niños en cambio son plena emoción y las expresan sin las limitaciones que nos ponemos nosotros, ni saben de las consecuencias que puede tener para ellos a nivel social. El rechazo por parte de la sociedad por comportarse de manera inadecuada es un importante factor en la regulación de las emociones, pero los más pequeños no son conscientes de este aspecto hasta mucho más adelante en su desarrollo.

Pero nosotros ya hemos ido por esa parte de la educación y por eso es tan difícil de dejarles desarrollar su propia capacidad emocional y de simplemente acompañarlos por la emoción que viven en el momento.

Hay que saber 3 cosas:

  • las emociones son esenciales para nuestra vida y para el desarrollo normal de los niños. Sin ellos no hay conexiones neuronales (para decirlo de una forma muy básica)
  • nosotros los adultos en general NO las estamos gestionando bien de todo. Quiere decir que no somos buenos ejemplos a la hora de gestionar las emociones.
  • NO hace falta explicarles a los niños que no tengan una explosión emocional o que no se comporten de esa manera, ya que no tienen la capacidad de escucharnos en este momento, y si lo tuvieran ni comprenden qué queremos decir.

Los niños (y de hecho todos los seres humanos) tienen una capacidad de liberarse de la emoción de forma innata, y de relajarse después de unos (pocos) minutos de total explosión. Es el contrario a nuestra manera de gestionar las emociones como adultos que es mucho más sano: ¡expresarlas! Libremente.

Durante los primeros años de vida el niño poco a poco aprende que no puede expresar a sus emociones siempre y cuando ocurren, y que puede gestionar o controlar una emoción fuerte. Pero hasta que llegue esta etapa de desarrollo le tenemos que dar el espacio para sentir la emoción y sentirse acogido por parte nuestra en cualquier estado emocional. Señalándole que queremos que suprime lo que siente le señaliza que no lo queremos con su emoción o su comportamiento. El sentirse así rechazado para el niño es un desastre, ya que todo su ser está programado para buscar la seguridad de nuestra aprobación. Es por eso que puede agravar a su explosión emocional en momentos de tensión con nosotros, ya que sentirse rechazado agrava su malestar.

Son muchas las expresiones que habitualmente les decimos, disfrazando nuestro rechazo, desaprobación o molestia hacia él o la emoción que siente:

“Pero si no ha sido nada!”

“Si no haces X ahora te dejaré aquí/ nos vamos a casa”

“No llores, que no pasa nada”

 

Mejor eduquemos a nosotros mismos para poder comprender mejor:

  • ¿Para qué son las emociones?
  • ¿Por qué los niños tienen emociones tan fuertes?
  • ¿Qué necesita un niño para poder desarrollar una gestión de las emociones y para “comportarse” adecuadamente en un contexto social?
  • Y finalmente, ¿cómo puedo aprender a gestionar mis propias emociones para poderle acompañar a mis hijos adecuadamente, estrechando los lazos y sin el bagaje que tengo encima de mi propia educación?

No tengamos miedo a las emociones, son la cosa más natural de la vida. Es más, son las emociones que nos hacen ser buenos padres y que crean un vínculo fuerte con nuestros hijos.

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